Los callos de los pies son un engrosamiento y endurecimiento de la piel, en puntos que reciben demasiada fricción o presión en forma continuada, se producen especialmente en aquellas zonas prominentes de los pies como puede ser a los lados del dedo pequeño o el mayor, el el borde de las plantas o bajo las plantas de los pies.

Los callos están formados por células muertas de la misma piel que contienen queratina, esta sustancia es la que causa que tengan esa dureza tan particular.

Los clavos en los pies son exteriormente similares a los callos pero la diferencia radica en que los clavos tienen como una punta que está incrustada dentro de la piel, es por ello que al quitarlos queda como un agujero profundo en el lugar donde estaba esa especie de púa.

Tanto los callos como los clavos pueden resultar muy molestos y dolorosos, existen varias formas de eliminarlos, aquí te vamos a dejar algunos remedios caseros para callos y clavos aunque te recomendamos una consulta con un podólogo que son quienes están especializados en todo este tipo de problemas en los pies.

Remedios naturales para sacar callos y clavos

  • Primero se debe tratar de limar el callo para reducir su tamaño, lo mejor para eso sigue siendo la piedra pómez, se pasa con movimientos circulares tratando de no dañar la piel que está en la zona próxima al callo.
  • Sumergir los pies en agua tibia con medio vaso de vinagre de manzana aproximadamente 20 minutos, retirar los pies, secarlos e intentar ir retirando suavemente la piel del callo. Repetir todos los días hasta que se haya retirado toda la piel.
  • Frotar todos los días las callosidades con media cebolla cruda.
  • La aspirina es el componente principal de muchos remedios para callos, para hacer un remedio casero se trituran 5 aspirinas y se mezclan con una cucharada de jugo de limón. Se aplica la pasta sobre el callo, o clavo, cubrir con un nylon dejando actuar aproximadamente 15 minutos y luego se pule el callo con la piedra pómez.
  • Es conveniente el uso de plantillas de silicona que eviten el excesivo roce de la piel del pie con el calzado.
  • Para que los callos no vuelvan a aparecer es necesario utilizar un calzado cómodo que no presione el pie, también la utilización de medias que no tengan costuras en los lugares donde se forman los callos.
  • Cuando quien tiene callos es diabético no debe intentar quitarselos por sí mismo sino consultar con un podólogo.