Que París sea la ciudad del amor o de la luz es algo que ya nadie pretende discutir, y lo que está claro es que bien merece una segunda visita si de verdad queremos superar el conocimiento de una ciudad que esconde mucho más de lo que un turista novato podría encontrar.

Vista desde Notre Dame

Vista desde Notre Dame

Subir a la Torre Eiffel o pasear por el Sena está al alcance de cualquier primerizo que se precie.  Sin embargo, lo que en este artículo pretendemos es abriros la mente hacia una segunda visión y, ¿Por qué no decirlo?, mejorada, de una de las ciudades más bonitas del mundo.

Azotea de la Catedral de Notre Dame: Sin duda constituye la mejor vista de la ciudad. Desde aquí podréis hacer fotos increíbles con la Torre Eiffel de fondo y las gárgolas en primer plano.  Para poder subir se accede por el lateral izquierdo de la catedral según miras la puerta de frente. Id entrenados porque hay que subir una gran cantidad de escalones, pero cuando lleguéis al final descubriréis que mereció la pena. La magia de París se extenderá ante vuestros ojos.

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Cementerio de Pere Lachaise: Alejado del centro de la ciudad se encuentra uno de los cementerios más grandes y emblemáticos del mundo. No dejéis la visita para última hora porque cierra sus puertas a las 6 de la tarde y es tan grande como una ciudad en sí misma. Su interior alberga las tumbas y mausoleos de personalidades de la talla de Edith Piaf, Modigliani, Jim Morrison, y por supuesto la de Oscar Wilde, famosa por su “decoración espontánea” de numerosos labios de mujer que, desde todos los tiempos, quisieron demostrar su amor por el escritor besando su tumba. Si queréis organizar mejor vuestra visita, podéis hacerlo desde su web, donde encontraréis hasta un índice de las sepulturas y una visita virtual.

Catacumbas: Huesos, huesos y más huesos, que en la edad media se trasladaron a estas cuevas desde los distintos cementerios de la ciudad para evitar la proliferación de enfermedades. Impresiona muchísimo, pero merece la pena visitarlas. Por favor, abstenéos de robar ninguna calavera ni nada por el estilo, que aunque lo avisan a la entrada no todo el mundo lo respeta, y a la salida miran los bolsos y mochilas.

Catacumbas de París: "Deténgase, aquí habita el imperio de la muerte"

Catacumbas de París: "Deténgase, aquí habita el imperio de la muerte"

Shakespeare & Co.: En las proximidades de Notre Dame se ubica esta emblemática librería que desde 1951 se considera el centro neurálgico de la literatura en inglés en París. Ediciones especiales de La princesa prometida (The Princess Bride), o de Sentido y Sensibilidad (Sense and Sensibility) son sólo dos ejemplos de los innumerables ejemplares que en un caos ordenado llenan sus estanterías. La tienda ocupa el espacio de la que en su día fue la residencia de su fundador:  George Whitman, y si tenéis suerte asistiréis en directo a los espontáneos conciertos de piano que cualquier visitante puede ofrecer. Podéis consultar la agenda en su propia página web.

Montmartre: Para muchos parisinos es el barrio con más encanto por excelencia. Sin embargo, amenudo los visitantes se lo saltan por falta de tiempo y porque se ubica un tanto alejado del centro. Montmartre es el barrio de los pintores, de los bohemios, de las crepperies y de los jardines privados. No os perdáis las vistas desde la escalinata del Sacre Coeur, y reservad uno de los días en que haga sol para pasear por sus adornadas travesías.

Así que si en una primera visita ya se recorrieron los Campos Elíseos, se admiró el Arco del Triunfo, se fotografió la pirámide del Louvre y se navegó por el Sena, es hora de visitar París otra vez, es hora de esta “segunda edición”.