En los tiempos de crisis que nos acompañan, mejor no dejar escapar una oportunidad laboral por un mal vestuario o inadecuado. Y aunque en realidad no hay ninguna norma general que pueda valer para todas las entrevistas, aquí intentaremos orientarte para que al menos en los aspectos generales no falles.

Antes de nada deberás documentarte sobre qué tipo de trabajo es para el que te requieren, pues no es lo mismo un puesto de secretaría, que uno de redactora, de fotógrafa o de alta dirección. Si son empresas de corte clásico habremos de optar por presentarnos de una forma discreta y de vestimenta clásica. Esto es traje de chaqueta y bolsos de tamaño mediano con zapatos con tacón moderado.

Si la empresa es más moderna, como pymes o empresas de nuevas tecnologías y sabemos que dan más libertad al trabajador para que vista como quiera, podemos acudir vestidos de forma “casual”, con unos pantalones de pinzas o vaqueros (nuevos, nunca  gastados o con rajas, por muy a la moda que estén), una blusa o una camisa clásica, un zapato de tacón semi elegante, para contrastar con el pantalón informal, y sobre todo sin olvidar un maquillaje discreto y sin utilizar demasiados complementos, que podrían dar una imagen de superficialidad. La idea es conseguir una imagen Informal pero elegante y con estilo. Seria y discreta.

Y por supuesto en cualquier caso es crucial cuidar la higiene personal. No es necesario que vayas “de peluquería”, pero sí debes ir con el pelo limpio y las manos arregladas. A pesar de lo que la justicia diga, la mayoría de los entrevistadores tienden todavía a mirar las manos de las candidatas, para comprobar si llevan o no anillo de casada. Que ese día te lo quites es tu opción, pero por favor, las uñas bien limpias.