A estas alturas parece mentira que Celda 211 de verdad sea una película española, cuesta asumirlo a medida que va evolucionando la trama, pues es difícil contemplar una obra maestra del cine español sin necesidad de que aparezcan travestis, prostitutas, o discriminación pura al casposo estilo de “callejeros”.

Luis Tosar es el indiscutible triunfador de Celda 211, y es que su actuación con el papel de “mala madre” es la más cuidada y su interpretación tan exquisita y real que más de uno se cruzará de acera si de ahora en adelante se lo encuentra por la calle, y eso que al final el chico no es tan malo como lo pintan. No diré más.

Una trama original donde las haya y una historia dura, muy dura, donde el propio Antonio Resines regresa desde lo más profundo de “Los Serrano” para capturar un papel a su altura (ya era hora, ¿no?).

Si tenemos que ofrecer alguna crítica negativa, no será ni al reparto ni a la interpretación… Sin embargo sorprende tener que tragarse cinco minutos enteros de logotipos y más logotipos de organismos que han colaborado, participado, financiado… la película, entre los cuales no podía faltar el Ministerio de Cultura, que en ningún momento habrá comentado nada con su “colega” el Ministerio de igualdad, pues a lo largo de las dos horas de duración aparece sólo una mujer, que por supuesto ni siquiera es protagonista. Es normal que en una cárcel masculina sólo actúen hombres… pero hoy en día existen muchísimas mujeres funcionarias de prisiones, inspectoras de seguridad, intermediarias en conflictos… Un poquito de igualdad para la próxima, Daniel Monzón.