Poco a poco el invierno hace que nos olvidemos de nuestras piernas y si esperamos al último momento para cuidarlas antes de lucirlas en el verano, quizá sea demasiado tarde. Con lo que te proponemos que te pongas las pilas, y al menos una vez cada quince días sigue nuestros consejos. No te arrepentirás y este verano tendrás las piernas más bonitas de todas las piscinas.

La depilación es importante. Si lo haces con cera debes saber que lo mejor es que sea tibia. La cera fría en bandas hace que la depilación dure menos tiempo, pero caliente es perjudicial para la circulación sanguínea y hará que aparezcan a la larga las desagradables varices. No obstante cualquier método que arranque el vello de raíz consigue poco a poco debilitarlo hasta su desaparición. Por ello en invierno es preferible seguir con la depilación aunque no se luzcan las piernas más que en la intimidad.

Dos días después de la depilación, para no ser demasiado agresivas, exfolia tu piel con algún producto adecuado, y si no dispones de ninguno bastará con que mezcles tu gel de ducha habitual con media cucharadita de azúcar, frota por toda la pierna haciendo especial hincapié en las rodillas y los tobillos, donde se aglutinan más células muertas, y después aclara con agua como de costumbre.

Antes de salir de la ducha aplícate aceite corporal con la piel todavía húmeda, y sécate con una toalla para retener la máxima hidratación. Una vez hayas secado del todo tus piernas, es el momento del body milk. Aplícalo siempre desde los tobillos hacia los muslos, con ligeros masajes, ya que estos movimientos favorecen la circulación sanguínea, siempre que sean orientados hacia el corazón. Espera unos minutos antes de vestirte para que la crema se absorba por completo…

¡Y ya estás lista para comerte el mundo!. Cuando llegue el verano tú sí estarás preparada.