El concepto de “nutricosmética” es algo ya más que aceptado en la fusión de los mundos de la belleza y de la salud.  Se trata de aplicar la química en forma de cápsulas o pastillas para potenciar aspectos físicos que mejoren nuestra estética desde dentro del organismo.

En principio todo comenzó con las píldoras milagrosas que fortalecían el cabello haciendo que creciera con mayor brillo y volumen. Lejos de conseguir efectos que sólo logra la cirujía, lo cierto es que estos compuestos contienen multitud de vitaminas y en ocasiones sustancias que favorecen el sistema inmunológico.

De cara al verano son muchas personas las que ya han empezado a tomar las llamadas pastillas de “preparación para el sol“. Con los rayos cada vez más nocivos del astro rey, no está de más hacerse con un envase en la farmacia. Lo que consigue es que nos pongamos morenas antes, que nuestra piel esté protegida y despierta la melanina para que el bronceado sea uniforme y duradero.

Por supuesto las marcas farmacéuticas y las de cosmética pura y dura se han subido al carro de la nutricosmética, y así podemos encontrar diferentes formatos en farmacias y parafarmacias, pero también en grandes centros comerciales, como ocurre con el caso de L’Oreal, que lanzó sus pastillas el pasado verano.

Sobra decir que, aún siendo muy beneficioso su consumo aproximadamente un mes antes de las exposiciones al sol, no sustituyen en ningún caso a las cremas de factor de protección adecuado para cada tipo de piel, que deberemos seguir utilizando para evitar disgustos a corto y a largo plazo. Hoy en día, cuando del sol se trata, toda prevención es poca.