Como apuntábamos hace algunas semanas, los afortunados propietarios de una Canon EOS podían beneficiarse de uno de los 2000 cursos presenciales gratuitos que Canon regala para aquellos que adquieran su equipo EOS hasta el 31 de julio de 2010.

Después de haber tenido ocasión de asistir a uno de ellos os comento mi experiencia. Los cursos de Canon son en primer lugar todo un detalle hacia sus clientes, pero además constituyen una espléndida ayuda para todos los aficionados a la fotografía, cuyos escasos conocimientos les obligan amenudo a limitar su arte a la posición de “automático“. En los cursos, con tu Canon EOS en la mano, aprendes la teoría a la vez que la aplicas a la práctica, y los conceptos de apertura de diafragma y velocidad de obturación dejan de ser esos misterios desconocidos para convertirse en toda una gama de posibilidades, que podremos llevar a la práctica en nuestras fotos del día a día.

Las cuatro horas de curso se quedaron, eso sí, algo cortas para tanto que aprender, pero en mi opinión es que Canon no pretende crear profesionales de la fotografía sino sembrar esa semilla necesaria para que a partir de ahí cada uno evolucione a su ritmo, pero sabiendo en todo momento por qué unas fotos salen tan bien y otras tan rematadamente mal.

Algunos consejos que os transmito:

  • La velocidad de obturación y apertura de diafragma son dos factores que se complementan entre sí. A mayor velocidad en el disparo, mayor apertura de diafragma tendremos que tener, para que la luz pase correctamente y la fotografía no aparezca subexpuesta. Por lo tanto ahora tendremos que decidir qué es lo prioritario para nosotros: la velocidad (si por ejemplo queremos congelar el movimiento), o la apertura de diafragma (si queremos enfocar un único objeto y que la profundidad de campo sea mínima, o hacerla máxima y enfocar todo objeto que aparezca en el cuadro). Para esto las cámaras reflex Canon EOS ofrecen la posibilidad de que nosotros controlemos en todo momento estos dos factores, o que decidamos si queremos controlar sólo uno: la velocidad o la apertura del diafragma, y que sea la propia cámara la que adapte el factor restante a nuestra elección.
  • La velocidad mínima para que una foto no salga movida debe ser de 1/60 segundos. Por debajo de esa velocidad es mejor que utilicemos un trípode, o en su defecto una superficie sólida para colocar la cámara sin que intervenga el movimiento inevitable de nuestras propias manos.
  • Cuando dispares con la cámara en la mano justo antes de disparar contén la respiración, de ese modo minimizarás las vibraciones.
  • Si necesitas hacer una foto controlando los factores antes expuestos, y aún así descubres que no tienes suficiente luz, siempre puedes aumentar la sensibilidad. Las cámaras Canon EOS aseguran la nitidez hasta 800 ISO. Por encima de ese valor es muy probable que aparezca el desagradable ruido digital. No obstante, es preferible que por defecto utilices el ISO más bajo que tu cámara permita.

Los cursos en Madrid están teniendo lugar en la Escuela EFTI, y desde luego que mejor emplazamiento no podían haber elegido, pues la escuela está repleta de ambiente fotográfico, con estudios propios para sesiones profesionales, aulas totalmente equipadas y exposiciones continuas de trabajos de diversos alumnos.

Lo más importante es que con estos cursos Canon no ha pretendido vendernos nada más de su propia factoría, sino obsequiarnos a los actuales clientes para que saquemos el máximo rendimiento a nuestra cámara. En el caso de nuestro curso el profesor era totalmente ajeno a la marca y dio prioridad a enseñarnos nociones básicas y necesarias sin hacer alusión a las bondades y milagros de Canon. Todo un acierto, pues a nosotros, que ya somos clientes, de nada tienen que convencernos.

Ahora sí que intentaré practicar cada día y me he prometido no utilizar el modo “automático” salvo por causa de “fuerza mayor”. Ya os contaré si pronto soy yo la que expongo una de mis instantáneas en la Escuela EFTI.😉