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Cuando una mamá se estrena es posible que pronto se las tenga que arreglar con los temidos “cólicos del lactante”. Da igual si le das pecho o bibe porque los cólicos afectan por igual a unos y a otros. 

Los cólicos se caracterizan por provocar en el bebé un dolor intenso por acumulación de los gases a lo largo del día. Por este motivo suelen surgir siempre por la tarde noche y pueden prolongarse unas horas. 

Olvídate de los que dicen que los bebés en África no tienen cólicos relacionando éstos con el vínculo con la madre porque no tiene nada que ver, y además en África los bebés tienen tantos cólicos como en Europa o en América, lo que pasa es que no les llamarán cólicos, simplemente los bebés lloran.

Las características fundamentales son las siguientes:

  • Llanto inconsolable
  • Rechazo al pecho con síntomas de dolor
  • Duración de más de media hora del llanto
  • Aparición en días consecutivos o alternos pero siempre sobre las mismas horas: por la tarde-noche.

Los cólicos aparecen a partir de las 2 semanas de vida del bebé y como dicen los pediatras el remedio es “el tiempo”. Hacia los tres meses se presupone que el bebé ya tiene un sistema digestivo más maduro y suelen acabarse estos episodios. Pero lógicamente si eres mamá, primeriza, y tienes un bebé con cólicos… esperar 3 meses te parecerá una eternidad, así que desde aquí te vamos a dar algunos consejos.

Consejos para calmar al bebé:

El número 1 es que tú estés tranquila, tú o tu pareja, o quien esté contigo que pueda hacerse cargo un ratito del bebé. Es importante transmitir al bebé paz y tranquilidad aunque él esté histérico. Aunque te parezca imposible aprenderás que con los días esa tranquilidad empiezas a notarla, sobre todo cuando veas que tu bebé no está enfermo y que al día siguiente está como una rosa… hasta el siguiente cólico. Si el bebé llora no pasa nada, quiero decir que yo estuve muy preocupada pensando que podría hacerse daño con esos chillidos tan desagradables, pero de verdad que a él no le pasa nada.

Si es posible túrnate con otra persona para sujetar cada uno un ratito al bebé. Así descansaréis a ratos y cogeréis fuerzas para transmitirle esa tranquilidad que él necesita. 

Mientras tengas al bebé llorando, intenta pasearte, poner música suave pero que él pueda escucharla o lo que se conoce como “ruido blanco”, que parece calmar a los bebés: sonidos como el de un secador del pelo, el aspirador… 

Personalmente he practicado muchas veces la técnica del envolvimiento, y debo decir que ha funcionado muchísimas veces. La primera vez me sorprendió positivamente porque realmente funcionaba. Si quieres saber más te recomiendo que visites este vínculo y aprenderás cómo utilizarla.

Utiliza una hamaca con vibración. Dicen que este movimiento les ayuda, al igual que montarles en el coche que también les calma muchísimo, pero claro, si son las 2 de la mañana es preferible tener una hamaca cerquita mejor que bajarse a dar vueltas con el coche😉.

Por último os hablaré de los remedios “de farmacia”.

Encontraréis varias propuestas de homeopatía con nombres similares como Colikind o Colimil. El segundo es bebible, el primero son gránulos homeopáticos que se deshacen en la boca del bebé. Sale mucho más barato el Colikind, con lo que que os recomiendo que probéis con él y si no notáis mejoría podéis probar con el otro… Lo importante es ser constantes porque estos remedios suelen funcionar a largo plazo.

Otro consejo es hacer masajes al bebé con aceites como uno que venden de Weleda específico para el vientre del bebé. Nosotros lo hemos utilizado y combinado con el Colikind… y no sé si hace demasiado pero bueno, a él parece que le gusta el masajito. Es importante dar el masaje en círculos excéntricos alrededor del ombligo en el sentido de las agujas del reloj. Y no dar el masaje cuando el bebé esté en plena crisis.

Por último venden en la farmacia unas infusiones de manzanilla e hinojo que son para bebés. Las hay de varias marcas, las mezcláis con agua hervida y si estáis dando el pecho y conseguís que el bebé se las tome estaréis de enhorabuena. El mío escupía o se ahogaba con el bibe, o hacía como que succionaba y después no había bebido nada. En fin, que es una aventura, pero por probar que no quede.

En cualquier caso intentad que el bebé coja el chupete (si no estáis en contra de su utilización), porque la simple succión ya les calmará algo. Aunque en pleno “grito” no querrán ni que se lo acerquéis.

Mucha paciencia y ánimo, que los 3 meses pasarán antes de lo que imagináis!.